Grasas para engranajes

Las grasas para engranajes se caracterizan por tener una consistencia sólida y semisólida que facilita el ingreso del lubricante en las piezas móviles de la maquinaria. Estas grasas suelen ser utilizadas en motores de equipo pesado pues tienen un mecanismo complejo y móvil que está en constante circulación; es por esto que la utilización de un buen lubricante para engranajes permite brindar una mayor potencia en los movimientos giratorios de la maquinaria. Del mismo modo, evita los problemas de fricción, desgaste, acumulación de desechos, desgaste de los dientes del engranaje y las altas y bajas temperaturas.

El lubricante está compuesto con aditivos especiales que generan un efecto antiespumante y recubren las piezas para protegerlas contra la corrosión. Así mismo, cuenta con propiedades antioxidantes, antidesgaste y antiherrumbre; que son recomendables para equipos pesados que trabajan a muy altas temperaturas y con una baja carga. Esto ayuda a alargar el tiempo de vida de las piezas, y no estar cambiándose constantemente. También es común utilizarse en engranajes de bajas velocidades o en aquellos que tienen una operación intermitente ya que la grasa mantiene la lubricación entre los dientes del engranaje, aunque éste no se encuentre girando.

Estas grasas suelen elaborarse con una mezcla de aceite mineral y ácidos grasos, que lo hace tener un elevado nivel de adhesión. Del mismo modo, se utilizan en engranajes con acción de deslizamiento alto; así como también, en engranajes que estén elaborados con metales blandos o bronce, que permiten aumentar todas las ventajas sobre las piezas.

Aceite para transferencia de calor (Térmicos)

Los lubricantes térmicos son aceites que se utilizan como conductores de calor y que transportan energía térmica dentro del proceso de calentamiento indirecto. Estos lubricantes suelen calentarse con un método que hace circular el calor a través de un sistema de transferencia que lleva la energía a lugares alejados de la misma fuente de calor. Es por esto que su utilización se da, principalmente, en procesos de alta temperatura, donde se trabaja entre 150 y 400 ºC, pero con bajas presiones de funcionamiento térmico.

A su vez, se utilizan en procesos donde es necesario calentar y enfriar una misma maquinaria, sustituyendo los compuestos de agua y glicol en esta función. Además, son más seguros y más eficientes que el vapor que se utiliza en estos procesos de trabajo. Por lo tanto, han sido elaborados con aditivos que varían sus características de viscosidad, el punto de congelación y las altas temperaturas.  

Entre las principales características de este tipo de lubricante deben hallarse la estabilidad, pues deben ser estables dentro de los parámetros y no sufrir alteraciones en su composición por efecto de la alta temperatura y el trabajo al que será sometido. También, debe tener una resistencia a la oxidación como los demás lubricantes, pues las altas temperaturas provocarán un aumento de la viscosidad y una pérdida de eficacia en la transferencia térmica. A su vez, deberá tener un alto coeficiente de transferencia que mejore la eficacia de su funcionamiento y que alargue la vida útil de la maquinaria donde será utilizado.